Es un blog literario con los pequeños escritos personales que voy haciendo.

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Noticias: Literatura:Jueves, 10 de mayo de 2007
Por motivo de tener que hacer un trabajo para una asignatura, he entrado en contacto con Francisco Ayala, cuyos escritos me han provocado un profundo interés -aunque sinceramente, todavía no he leído de su obra con excepción de unos pocos textos breves-, y se ha fundado este interés más que nada en la idea de que en un futuro próximo entraré de lleno en su obra y ésta me aportará grandes dosis de conocimiento y, a buen seguro, conribuirá a adoctrinar mi mirada del mundo. No adoctrinarla en sentido de ideas, sino de adoctrinarla en el sentido metodológico, que siempre es lo más importante: la mejor enseñanza es la que se centra en cómo mirar, no en qué mirar. Uno ha de escuchar de todo, y después, sacar las propias conclusiones que, en muchas ocasiones, a buen seguro vendrán dadas por una influencia ajena, en ocasiones de manera global –un traslado global del pensamiento- y en ocasiones de manera fragmentaria.
Me ha enseñado la carrera a saber mirar –digo saber mirar, de nuevo, y no saber ver, porque a eso, no se aprende bien ni con un patrón, sino que cada uno ve una cosa, sin tener que ser esa cosa, por necesidad, mejor que otra cosa-. Me ha enseñado a saber mirar y le ha dado, eso es innegable y propio de la condición humana –vulnerable siempre a todo tipo de influencia-, cierta forma a mi ojo crítico. Ahora veo otros planos, veo el mecanismo interno del mundo. La ciencia me enseñó a mirar por fuera, a ver lo cercano, lo palpable, lo visible por todo el mundo si se poseen los medios materiales –libros, instrumentos…- adecuados. Y las letras me han enseñado a mirar por dentro, observar cómo está configurado el mundo, a comprender, si es que es posible en ocasiones comprender el desate irrefenable del ser humano.
Francisco Ayala supone para mí, al haber leído un estudio breve sobre su pensamiento, el enlace entre el mundo que observo –tanto interior como exteriormente- con el mundo en el que vivo, por así decirlo. Me ha enseñado, gracias a su sociología fragmentada y su mezcla difusa entre sociología y literatura, que se puede conectar de facto la escritura con el pensamiento sobre lo que nos rodea (aunque la literatura, aunque sea de ficción, siempre será eso mismo, más o menos intencionada). En la teoría, ya sabía yo esta posibilidad pero me ha empujado el que alguien lo haya podido llevar a cabo, el que no es una quimera sin más. Muchos antes que Ayala llevaron a cabo este propósito, pero se ha situado Ayala mágicamente en el momento preciso en que mi ojo, mi cerebro entero, estaba abierto a estas ideas y preparado para absorber mi primera influencia socioliteraria, como voy a llamar.
El otro gran eje que agradezco a Ayala –y eso, todavía sin haber leído su obra-, y que me ha ayudado mucho más que el hecho de que haya dado una visión fragmentaria de su presente, es el que se haya dado cuenta de que los intelectuales hoy en día han perdido su papel. Me pululaban por la mente razonamientos así sin ser capaz yo de darles claridad, y pensando que iba desencaminada en el cierto malestar que siento al observar la realidad. Había algo que yo no sabía definir, pero que estaba ahí y que me parecía descolocado. Era una lucha conmigo misma, contra la persona que veía todo el mundo fuera de su lugar, y la que consideraba eso una exageración. Digamos que era un autoconvencimiento de que mi visión estaba equivocada. Ayala, al ser persona que también sentía este malestar, dio con la clave: el intelectual ha perdido su papel en el mundo, el de guía de conciencia de la sociedad. Además, su papel debe ser semiexterno a la sociedad pero el intelectual de hoy en día toma partido, está instrumentalizado por el poder.
Por: Mercedes | General | Comentarios (0) | Referencias (0)